Que una empresa esté certificada por el Sello Verde del Gobierno Navarra, garantiza que, durante todo el ciclo de vida de su servicio, se han cumplido los requisitos necesarios para considerarla una empresa de transporte de viajeros sostenible.

Esta máxima de respetar el medioambiente, y de infligirle el menor impacto posible, se cumple desde la adquisición de los vehículos y componentes, pasando por la planificación del servicio y la gestión administrativa de la empresa, así como la operación en los servicios, el almacenamiento, mantenimiento y reparación de vehículos y piezas, hasta la disposición final de vehículos y residuos —gestión de residuos y reciclado—.

Por tanto, el viajero que elija viajar con una empresa certificada por el Sello Verde del Gobierno de Navarra sabrá que, tanto los vehículos utilizados por la empresa, como el servicio que ofrece, tienen un mínimo impacto ambiental, pues son eficientes en la utilización de la energía, contaminan menos al haber reducido las emsiones tóxicas a la atmósfera, utilizan materiales reciclables y facilitan la reducción, reutilización y reciclado de productos industriales.

Además, el viajero puede estar seguro de que dicha sostenibilidad es real, pues para certificarse las empresas deben cumplir con ciertos criterios que serán medidos y verificados. Además, cada año las empresas deberán hacer un seguimiento del cumplimiento de los requisitos ecológicos mediante auditorías internas, de forma anual, y controlar de forma mensual los datos para no desviarse de los parámetros establecidos. Por otra parte, la Dirección de Transportes del Gobierno de Navarra se reserva el derecho de realizar, en cualquier momento y sin previo aviso, inspecciones de control en las oficinas de las empresas certificadas, o bien solicitar cualquier documentación adicional que considere necesaria.

Por supuesto, en caso de que la empresa no cumpla los criterios ecológicos establecidos, se le retirará la etiqueta temporalmente.

En definitiva, los consumidores podrán distinguir claramente entre aquellos productos y servicios que son más beneficiosos para el medioambiente, y aquellos otros que aún no lo son. El objetivo del Sello Verde es pues, permitir a los consumidores concienciados con el medioambiente, realizar la elección más ecológica posible.

 

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